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viernes, 4 de enero de 2013

Protagonistas del litigio: La XII Duquesa de Gandía y XI Duquesa Consorte de Bejar.

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Patio palacio ducal de Gandía. (Valencia) España..
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Doña María Ana de  Borja  y Centelles Fernández de Córdoba (29-2 -1676 - Madrid  14-5-1748), XII Duquesa de Gandía desde la muerte de su hermano en 1740. Ostenta también los títulos de X marquesa de Lombay, XII condesa de Oliva, V marquesa de Nules. Sus padres fueron el X duque de Gandía, Don Pascual Francisco de Borja y Doña Juana Fernández de Córdoba Figueroa. Estuvo casada en dos ocasiones. Su primer matrimonio fue con Don Luis Francisco de Benavides Aragón, IV marqués de Solera, y seguidamente con Don Juan Manuel López de Zúñiga, XI duque de Béjar, siendo para él su cuarto matrimonio. Sin sucesión de ninguno de sus dos matrimonios. Le sucede su sobrino Don Francisco Alfonso Pimentel y Borja, XI conde duque de Benavente. La Duquesa de Gandía murió en Madrid el 14 de mayo de 1748.

Fue la única y última Duquesa del linaje Borja del Papa Alejandro VI.


Don Juan Manuel Diego López de Zúñiga Sotomayor y Castro, nació en Béjar, Salamanca, el 16 de febrero de 1680 y recibió el bautismo en la Iglesia de Santa María de Béjar el 25 de febrero de 1680, falleció en Madrid el 2 de diciembre de 1747, noble español de la Casa de Zúñiga, XI duque de Béjar y de Plasencia, Grande de España, VII duque de Mandas y Villanueva, XII marqués de Gibraleón y VII de Terranova, XV conde de Belalcázar, Grande de España, XII conde de Bañares, XV vizconde de la Puebla de Alcocer. Justicia y Alcaide Mayor de Castilla hereditario, Primera voz de la nobleza de Castilla, Caballero decano de la Orden del Toisón de Oro, Gentilhombre de Cámara del rey Felipe V, Mayordomo Mayor de la reina María Bárbara de Portugal y luego de su esposo el rey Fernando VI. 
Viudo se volvió a casar por cuarta vez en Madrid el 11 de diciembre 1718 con María Ana de Borja y Aragón, XII duquesa de Gandia, que fue su segundo esposo y con quien compartió la Corona de los Estados de ambos, estaba junto a él cuando comenzó el litigio de la tenuta del Ducado de Gandía en el año 1740, por el cual discutieron varias veces en tono matrimonial, el Duque de Béjar le dijo en una ocasión a su esposa la Duquesa de Gandía - Estoy harto de este pleito, a ver si hago venir de Indias decenas de Borja para que tomen posesión del Ducado de Gandía.

Un matrimonio con tantos títulos e importantes estados, continuamente atendían numerosos  pleitos, en los archivos históricos de nobleza, tanto de la casa de Gandía, como la de Béjar , existen abundante documentación sobre las demandas que ejercían y atendían, además de la administración, nombramientos de cargos y cobros de censos. Sus propiedades eran superiores en extensión a varias provincias actuales españolas. Además de sus estados en Italia.

Ambos estaban acostumbrados a cuantiosos litigios e intrigas cortesanas, por ello vivían en la capital del Reino.

Será la Duquesa de Gandía, quien requirió los servicios del prestigioso Don Manuel de Roda y Arrieta 
 póstumo marqués de Roda, (Zaragoza; 5 de febrero de 1708 - La Granja de san Idelfonso, Segovia; 3 de agosto de 1782) abogado de los Reales Consejos y posteriormente político y hombre de Estado Español de la Ilustración Española, principal promotor de la expulsión de los jesuitas del Reino de España en 1767 como Ministro de Gracia y Justicia del rey Carlos III.  Éste a su vez contrató durante el pleito de la tenuta del Ducado de Gandía (1740-1755) el servicio de ilustres juristas como Gregorio Mayans y el Dr. Nebot, estos últimos ya a las ordenes del Conde Duque de Benavente, sobrino de la Duquesa Maria Ana, que continuó y ganó el pleito, tras el fallecimiento de la Duquesa Borja, con ejecutoria del año 1756.

Aunque de hecho fueron los Jesuitas, la principal parte contraria como representación plenipotenciaria de la única línea agnaticia varonil del linaje, que detentaba Don Francisco José de Borja y Paz Duque de Estrada (Quito 14 de febrero1694
) para ocupar la vacante.

Fue la XII Duquesa de Gandía Doña María Ana de Borja, que interpuso una feroz querella criminal, pues peligraba la posesión de todas las propiedades y títulos que regentaba, solicitando cárcel para todos los abogados, procuradores e  intermediarios de Don Francisco José de Borja, sin embargo no se enojó con los Jesuitas. Ya que en su testamento dispuso un fondo piadoso de unos 60.000 pesos (una fortuna) para que la Compañía de Jesús fundase misiones dedicadas a su ilustre ancestro San Francisco de Borja y Aragón en México y la Baja California. Así que en 1748, el mismo año que muere, encarcelan a D. Pedro Pascual de Bonanza y Vilarrasa, abogado del Don Francisco José de Borja y Paz Duque de Estrada en las cárceles reales de Valencia, ubicadas en las torres de Serranos por falsificación de algunos instrumentos y documentos que afectaban a tan principal pleito donde se juzgaba la herencia de valiosos títulos y propiedades.


Nota: Título de la unidad: "Pedimento póstumo realizado por Mateo Montañés, mayordomo y albacea de María Ana Borja Centelles Fernández de Córdoba, XII duquesa de Gandía, para que se haga público su testamento." 
Archivo: Sección Nobleza del Archivo Histórico Nacional
Signatura: OSUNA,C.540,D.132. Fecha de creación 
1747-11-24 Madrid (Madrid) / 1748-05-17 Madrid (Madrid). España. 





miércoles, 2 de enero de 2013

La Corte del Rey de España y los Jesuitas durante el pleito por la tenuta del Ducado de Gandía (1740-1755).

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Una de las primeras versiones del sello de la Compañía de Jesús (Iglesia del Gesù, Roma). El trigrama "IHS", comprendido por las tres primeras letras griegas de "IHΣOYΣ" (Jesús), posteriormente interpretado como "Iesus Hominum Salvator", Jesús, Salvador de la Humanidad.
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El enfrentamiento con Portugal por la colonia de Sacramento (Virreinato del río de la Plata), desde la que se facilitaba el contrabando británico por el Río de la Plata inició las tensiones de la Corona Española con la Compañía de Jesús. José de Carvajal y Lancaster (Secretario de Estado de Fernando VI) consiguió en 1750 que Portugal renunciase a tal colonia y a su pretensión de libre navegación por el Río de la Plata. A cambio, España cedió a Portugal dos zonas en la frontera brasileña, una en la Amazonía y la otra en el sur, en la que se encontraban siete de las treinta reducciones guariníes de los jesuitas. Los españoles tuvieron que expulsar a los misioneros jesuitas, lo que generó un enfrentamiento con los guaraníes que duró once años.
El conflicto de las reducciones provocó una crisis en la Corte Española. El marqués de Ensenada (Consejero de Estado), favorable a los jesuitas, y el padre Rábago, confesor del Rey y miembro de la Compañía de Jesús, fueron destituidos, acusados de entorpecer los acuerdos con Portugal.
El jesuita Francisco Rábago y Noriega  fue nombrado confesor real de Fernando VI (Reinado entre 1746-1759) el año 1747, cargo que ostentaría hasta 1755, en que fue cesado. Gracias ese puesto, consiguió influir sobre diversos asuntos de Estado, como el concordato entre España y la Santa Sede de 1750, o la erección del Obispado de Santander en 1754, logrando que un año más tarde se concediera a la capital cántabra el título de ciudad. También fue nombrado Director de la Biblioteca Nacional. Se opuso al tratado de Madrid de 1750, firmado con Portugal, y defendió las reducciones del Paraguay.
Fue amigo personal y confidente del Papa Benedicto XIV y del Marqués de la Ensenada. Su influjo sobre éste hizo que fuera buscado por aquellos que deseaban contactar con él. A la muerte de José de Cravajal y Lancaster (Secretario de Estado de Fernando VI) y con la caída del Marqués de la Ensenada, el Padre Francisco Rábago tuvo que dejar su cargo.
Ejerció como profesor en las universidades de Valladolid, Salamanca, La Sorbona, y del Sacro Colegio Romano.
Los Jesuitas fueron los confesores de los primeros borbones Felipe V (Reinado de 1700 a 1746, con una interrupción de 229 días que le sucedió su hijo Luis en el año 1724 que murió) y Fernando VI hasta 1755, en que cuestiones de política exterior (tratado de límites con Portugal) y la caída del marqués de la Ensenada (cercano a los jesuitas) llevaron a la citada destitución del Padre Rábago y el nombramiento de sacerdotes seculares como confesores.
La expulsión de los jesuitas (1767) tras el motín de Esquilache (1766) tuvo lugar durante el reinado de Carlos III, con un franciscano en el cargo de confesor, el Padre Eleta.
Los gobiernos ilustrados de la Europa del siglo XVIII se propusieron acabar con la Compañía de Jesús por su defensa incondicional del Papado, su actividad intelectual, su poder financiero y su influjo político. Ciertamente se habían ganado poderosos enemigos: los partidarios del absolutismo, los jansenistas y los filósofos franceses (Voltaire, Montesquieu, Diderot). No faltaron tampoco las intrigas de ciertos grupos en la misma Roma. El contexto político europeo se caracterizó en estos años por el advenimiento del llamado Despotismo Ilustrado y por un declive notorio del prestigio político del Papado y la voluntad política de los Borbones y de la Corona Portuguesa de robustecerse en detrimento de la Iglesia.

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os Jesuitas eran los principales apoderados en el pleito por  la tenuta, los Padres Generales de Quito y su provincia, y el General de Indias en la Corte Española eran los representantes legales  por la parte de D. Francisco José de Borja y Paz Duque de Estrada y posteriormente de su hijo. Tuvieron que tomar decisiones y dar ordenes. 

En este post del blog, sitúo la posición política de los Jesuitas en la Corte Española, durante el tiempo que se prolongó el pleito de la tenuta del Ducado de Gandía (1740-1755). No hay que olvidar que como en la actualidad, el poder judicial no era independiente a mitad del siglo XVIII, obedecía y dependía del Rey, recibía influencias de los Grandes Señores de su Corte Real, y de la Iglesia.

Los Jesuitas eran los principales apoderados para el pleito, los Padres Generales de Quito y su provincia, y el General de Indias en la Corte Española eran los representantes legales  por la parte de D. Francisco José de Borja y Paz Duque de Estrada y posteriormente de su hijo. Tuvieron que tomar decisiones y dar ordenes a los abogados, procuradores y archiveros. 
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lunes, 31 de diciembre de 2012

La Compañía de Jesús y los Borja en pleito por la tenuta del Ducado de Gandía (1740-1755).

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Lienzo de San Francisco de Borja. Autor: Juan Manuel de Silva (1687-1751).
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Es indudable la relevancia de San Francisco de Borja (1510-1572), IV Duque de Gandía, y III General de la Compañía de Jesús, fundador del Colegio Jesuita de Gandía, el primero en recibir alumnos seglares.

San Francisco de Borja desde Roma escribe al director del colegio de Gandía, y muestra preocupación en sus cartas por la situación de soltería de su hijo Don Fernando de Borja y Castro.


Tanto sus descendientes que habitaban en Europa, como los de Indias de la rama de Don Fernando, veneraban a su Santo antepasado. Pero no solo lo honraba su familia, sino también los Jesuitas, ya que el Santo Duque consolidó con eficacia la Compañía de Jesús, reformando la regla de San Ignacio de Loyola, su fundador, y estructurando la Compañía, cuya remodelación estuvo vigente hasta el siglo XX.  

La Casa Ducal de Gandía y la Compañía de Jesús han mantenido hasta nuestros días una continuada relación. En el año 1887 los Jesuitas compraron en subasta pública el palacio ducal, casa natalicia de San Francisco de Borja.

El último Duque Borja fue: Don Luis Ignacio Francisco Juan de Borja y Fernández de Córdoba-Figueroa, (Gandía 28-7-1673/El Pardo 29-1-1740) XI Duque de Gandía, conde de Oliva, de Centelles (Cerdeña), de Mayalde y Ficalho, marqués de Llombay, de Nules, y de Quirra (Cerdeña), Principe de Esquilache (desde 1735), caballero de Montesa y clavario mayor de la Orden, comendador de Culla y Adzaneta, Gentilhombre de Cámara de Carlos II, Felipe V, y Luis I, y Mayordomo Mayor de la reina Doña Bárbara.

El 26 de abril de 1694 el Dean de la Colegiata de Gandía (que no pudo firmar el acta de matrimonio porque murió ese día) casó a Don Luis Ignacio con Doña Rosalea de Benavides y Aragón, hija del IX conde de Santisteban del Puerto y hermana del Marqués de Solera.

El matrimonio no tuvo hijos y a la muerte del Duque Luis Ignacio el 29 de enero de 1740, la herencia paso a tutelarla momentáneamente  su hermana  Mariana, Duquesa de Bé
jar.

El conde de Luna fue el primero en presentar demanda de sucesión a fecha de 12 de marzo de 1740.

Don Francisco José de Borja de la vía agnaticia, residente en Indias, compareció en los autos del pleito de sucesión el 11 de agosto de 1741, para acceder a la vacante como legítimo heredero.

Sin embargo Don Francisco José de Borja y Paz Duque de Estrada,desde su viudez, se dedicó a la carrera eclesiástica, graduándose en teología, ocupó la silla de Deán de la Catedral de Puebla de los Ángeles en México, donde murió. La demanda la continuó su hijo Don Lúcas Vicente Joaquín de Borja y Lasteros a la muerte de la Duquesa de Bejar en el año 1748.  
Ni el padre, ni el hijo nunca estuvieron en la península. 

Concedieron plenos poderes para el litigio a los padres jesuitas Tomás Nieto Polo y a José María Mauguerri, de Quito y con el empleo de procuradores generales de esa provincia, y al padre Gaspar Rodero de la misma Sagrada Religión y Compañía, Procurador General de Indias que residía en la Corte. Y así mismo a los demás Padres que en este empleo le sucediesen; a cada uno y por sí, y con igual facultad, para que lo que uno comenzaré el otro pueda proseguir que por derecho fuera necesario. 

Este poder es otorgado en Quito a 29 de agosto de 1735, y finalmente legalizado con la firma de tres escribanos en la ciudad de Quito a 3 de Octubre de 1738.

La confianza de los Borja de la Audiencia de Quito con la Compañía de Jesús fue plena, ya que no era por falta de medios, la causa que no se desplazasen personalmente a la Corte Española.Puesto que durante las acciones y alegatos del pleito, se manifiesta la abundancia de recursos materiales que poseían. Delegan sin recelo alguno, tan principal pleito a la Compañía de Jesús.